¿CÓMO "QUEBRAR" EL SISTEMA FINANCIERO NACIONAL?
I.- INTRODUCCION
El senador Pedro Muñoz (PS), con fecha 8 de abril de 2008, expresó su preocupación por la situación de sobre endeudamiento que afecta a miles de hogares chilenos y señaló la urgencia de legislar para permitir a miles de chilenos enfrentar en mejor forma los procedimientos de cobro. Precisó que las cifras son ya preocupantes, pues los estudios del Banco Central y de otros organismos señalan que hoy cerca del 60% de los ingresos mensuales de las familias está comprometido en el pago de obligaciones financieras y comerciales, las que, en su conjunto equivalen, en promedio, a unas 9 veces de los ingresos mensuales.”
A juicio del legislador esta inquietante situación encuentra a los deudores en una completa indefensión legal, pues, además de carecer de un marco adecuado para regular los intereses y diversos cobros asociados a los créditos no disponen de mecanismo alguno para enfrentar adecuadamente y en condiciones equitativas las situaciones de insolvencia.
“Hoy la cobranza de créditos contra los deudores de casas comerciales y del sistema financiero es una verdadera “ley de la selva” que se traduce en una carrera de las diversas instituciones, representadas por poderosos equipos jurídicos, por intentar hacer efectivas sus acreencias sobre el escaso patrimonio del deudor, quien enfrentado a diversos procesos judiciales en paralelo termina perdiendo todos sus bienes sin avanzar significativamente en el pago, o bien acogiéndose a repactaciones inconvenientes que sólo agravan su situación.” – explicó.
En este contexto advirtió que se necesita un mecanismo similar a la quiebra de las empresas, tal cual existe en muchas naciones, a través del cual un mediador o el Juez analicen la situación del deudor, reúnan a sus acreedores y contribuyan a consensuar un plan razonable de pagos, en lugar de seguir adelante con juicios ejecutivos sucesivos”.
Pero los políticos siempre hablan y hablan y nunca hacen nada, puesto que ellos utilizan la política para recibir sueldos que de otro modo no podrían obtener en el mundo privado. Por tanto, dejando a nuestros “próceres” de lado, he aquí una idea de cómo la ciudadanía chilena pueda doblegar y generar la quiebra del Sistema Financiero Nacional, afectando severamente el funcionamiento de nuestra economía. Si el mecanismo que aquí es presentado se aplicase al resto del Mundo, los ciudadanos podríamos acelerar la Crisis Financiera.
II.- EJERCICIO FINANCIERO
Para ejemplificar, con datos concretos, cómo operan los bancos y de dónde obtienen parte de sus siempre suculentas utilidades, pasemos a revisar cómo funcionan las deudas contraídas mediante el crédito, y cómo se utilizan los pagarés.
Cada vez que usted solicita un crédito, y éste es aprobado por un banco, se le exige a usted firmar un pagaré por el total del crédito que solicitó. Por tanto, aún cuando usted deba con los años tan sólo una o dos cuotas del crédito, en el sistema aparecerá que usted todavía posee la deuda total respaldada por el pagaré. En caso que usted no pague, el banco no pierde, porque tiene un seguro que le bonifica la cantidad que el deudor no canceló. Pero si usted cancela, el banco tiene la obligación de entregarle físicamente el pagaré, acompañando una nota por escrito que el documento fue debidamente retirado por usted. Sin embargo, en la práctica absolutamente nadie, salvo unos pocos, solicita la devolución del pagaré puesto que se contentan con un documento que el banco le entrega, en donde se especifica que el cliente ya no posee deuda alguna con dicha institución. Pero veamos algunas cifras.
Entre el mes de abril de 2004 y marzo de 2008, el total de deudores ha ascendido de 552.471 chilenos a 748.795, con una deuda total de 42.502.569.000.000 de pesos, que en dólares se puede expresar como US$ 63.833.965.130, es decir, casi sesenticuatro mil millones de dólares.
Ahora bien, de acuerdo a documentos que pueden ser extraídos de la SBIF, un total cercano a los doce millones y medio de chilenos ha pedido alguna vez un crédito de consumo en algún banco o institución financiera.
Vamos a suponer el siguiente ejercicio. Imaginaremos que entre enero del año 1992 y diciembre de 2002, trece millones de habitantes solicitaron al menos un solo crédito de consumo por un monto de cuatro millones de pesos. Supondremos, además, que todos ellos cancelaron sus créditos en un plazo de cinco años (60 cuotas), y que tan sólo un 10% solicitaron la devolución de su pagaré bancario, quedando en poder de los Bancos e Instituciones Financieras los documentos restantes, los cuales siguen hasta la fecha transándose en el Mercado. Según esto, un total de 11.700.000 pagarés circulan por el Mercado Financiero, por un total de US$ 70.288.211.710 de dólares americanos.
Para objeto de sólo ejemplificar, supondremos que los 11.700.000 chilenos cancelaron sus respectivas deudas al final de los siguientes años (sin considerar el año 1998), y tal como lo indica la siguiente tabla:
Grupo 1: Dic. 1997= 2.340.000 de ex deudores
Grupo 2: Dic. 1999= 2.340.000 de ex deudores
Grupo 3: Dic. 2000 = 2.340.000 de ex deudores
Grupo 4: Dic. 2001 = 2.340.000 de ex deudores
Grupo 5: Dic. 2002 =2.340.000 de ex deudores
Esto significa que aquellos que cancelaron sus créditos a fines de diciembre de 2002, el banco ha seguido operando con sus pagarés por 72 meses, mientras que las instituciones financieras han operado con los documentos bancarios del Grupo 1 por once años, es decir, por 132 meses adicionales, sin dar participación ni utilidades al titular de dicho pagaré.
III.- ANALISIS Y CONCLUSIONES
En base a este ejercicio, y considerando un valor para el dólar de $665.83 pesos, podríamos realizar los siguientes análisis contenidos en las siguientes conclusiones:
1.- Si todas las personas que cancelaron su deuda, es decir, los más de once millones de chilenos exigieran a los bancos respectivos la devolución de sus pagarés, los bancos se quedarían sin respaldo en la suma de más de setenta mil millones de dólares.
2.- Como los pagarés siguen transándose en el Mercado Financiero, es lícito que cada antiguo deudor solicitase una compensación económica a cada Banco o Entidad Financiera, debido a que dichas instituciones han seguido operando con tal documento bancario sin autorización del que ha firmado. Por ello, si consideráramos tal sólo un 1.5% de interés compuesto mensual, que el titular le cobrase al banco, cada grupo debería solicitar a su Banco o Institución Financiera los siguientes montos totales, por concepto de intereses (descontando el capital de los cuatro millones de pesos):
Grupo 1 (132 meses): $24.548.124 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 2 (108 meses): $15.970.666 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 3 ( 96 meses): $12.703.214 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 4 ( 84 meses): $ 9.970.358 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 5 ( 72 meses): $ 7.684.632 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Esto implica que a valor de hoy por cada Grupo, los Bancos e Instituciones Financieras deberían cancelar sólo por concepto de intereses al titular del pagaré, la siguiente suma en dólares:
Grupo 1: US$ 86.272.186.830
Grupo 2: US$ 56.127.477.640
Grupo 3: US$ 44.644.309.750
Grupo 4: US$ 35.039.931.690
Grupo 5: US$ 27.006.952.040
Suma Total: US$ 249.090.858.000
3.- El ejercicio pueril que hemos hecho no revela la magnitud de los dineros que, respaldados con nuestros pagarés, realizan los bancos. Todos habremos pedido más de un crédito entre 1992 y el año 2002, sin considerar los pagarés por hipotecas, los pagarés por los autos que los chilenos hemos comprado, y que una vez cancelada la deuda, las diversas entidad no nos devuelven nuestros documentos. En mi caso, desde hace varios años que vengo exigiendo la devolución de al menos dos pagarés al BCI, los cuales hasta la fecha no han sido devueltos. Mucha gente que ha cerrado sus cuentas o que se ha retirado de un banco se ha encontrado con la sorpresa de haber caído en Dicom por un solo día. Y cuando va a reclamar le dicen por todo que fue un “error del sistema”. Lo que no le dicen es que aquel pagaré que no retiró en 1993, siguió transándose en el Sistema Financiero, y que al ser cobrado, “rebotó” y se hizo efectivo en contra del titular. Pero como el banco sabe que éste ya ha sido cancelado muchos años atrás, procede a rescatarlo y cancela los gastos de eliminar a la persona de Dicom. Por tanto, estimado lector, pregúntese usted cuántos miles de millones trabajan los bancos con nuestros documentos, sin darnos nada a cambio.
4.- Los primeros dos puntos implican que si los 11.700.000 chilenos, que cancelaron sus respectivas deudas bancarias, solicitasen la entrega de sus respectivos pagarés más los intereses por trabajar dichos estos documentos sin autorización del titular, y suponiendo sólo una tasa de interés compuesta mensual de tan sólo el 1.5%, las entidades financieras deberían desembolsar al diciembre de 2008 la enorme cantidad de US$ 319.379.069.700.
5.- De negarse los Bancos y las Instituciones Financieras a acceder a la devolución del pagaré más los intereses, el antiguo deudor y hoy acreedor de los bancos, puede entablar una Demanda Conjunta o Individual para exigir no sólo ambos pagos, sino una compensación económica, en multas e intereses, a las mismas tasas de interés que las Empresas de Cobranzas presionan a los morosos del Sistema Financiero Nacional. Por tanto, si cada nuevo chileno acreedor de los bancos entablase una Demanda Colectiva en contra de las respectivas instituciones, los bancos terminarían por quebrar y cerrar para siempre sus puertas.
6.- En la Demanda Colectiva que los hoy acreedores pueden presentar ante los tribunales respectivos, y no queriendo acceder los Bancos a la solicitud de devolución del pagaré más los intereses, cada ex deudor puede aplicar entonces el máximo de la tasa de interés que la Ley Chilena permite. Si consideramos sólo un tasa de interés compuesto, por concepto de multa y por mora, de apenas 3.2% mensual, cada uno de los grupos anteriores debería recibir la suma de:
Grupo 1 (132 meses): $251.729.031 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 2 (108 meses): $116.079.065 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 3 ( 96 meses): $ 78.283.154 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 4 ( 84 meses): $ 52.383.829 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 5 ( 72 meses): $ 34.636.537 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Transformado todo lo anterior en dólares, y sin tomar en cuenta los meses adicionales al mes de diciembre de 2008, que los bancos se puedan demorar por concepto de las acciones judiciales y por concepto de pagos por costas a favor del ex deudor, por las demandas interpuestas, los Bancos e Instituciones Financieras deberían cancelar la suma siguiente:
Grupo 1: US$ 884.679.171.200
Grupo 2: US$ 407.949.494.800
Grupo 3: US$ 275.119.145.100
Grupo 4: US$ 184.098.283.100
Grupo 5: US$ 121.727.012.300
Suma Total: US$ 1.873.573.107.000
En otras palabras, luego de una demanda colectiva, y sumando los intereses, más las multas, las costas y la entrega de los pagarés físicos a cada uno de los titulares, toda la Banca Nacional tendría un brusca pérdida de más de DOS BILLONES DE DOLARES.
¿Estarán hoy dispuestos los chilenos a hacer sentir su poder ante los bancos? Porque después de todo, les podemos decir a estas instituciones: “Amigo, esto no es nada personal. Estos son estrictamente Negocios”.
El senador Pedro Muñoz (PS), con fecha 8 de abril de 2008, expresó su preocupación por la situación de sobre endeudamiento que afecta a miles de hogares chilenos y señaló la urgencia de legislar para permitir a miles de chilenos enfrentar en mejor forma los procedimientos de cobro. Precisó que las cifras son ya preocupantes, pues los estudios del Banco Central y de otros organismos señalan que hoy cerca del 60% de los ingresos mensuales de las familias está comprometido en el pago de obligaciones financieras y comerciales, las que, en su conjunto equivalen, en promedio, a unas 9 veces de los ingresos mensuales.”
A juicio del legislador esta inquietante situación encuentra a los deudores en una completa indefensión legal, pues, además de carecer de un marco adecuado para regular los intereses y diversos cobros asociados a los créditos no disponen de mecanismo alguno para enfrentar adecuadamente y en condiciones equitativas las situaciones de insolvencia.
“Hoy la cobranza de créditos contra los deudores de casas comerciales y del sistema financiero es una verdadera “ley de la selva” que se traduce en una carrera de las diversas instituciones, representadas por poderosos equipos jurídicos, por intentar hacer efectivas sus acreencias sobre el escaso patrimonio del deudor, quien enfrentado a diversos procesos judiciales en paralelo termina perdiendo todos sus bienes sin avanzar significativamente en el pago, o bien acogiéndose a repactaciones inconvenientes que sólo agravan su situación.” – explicó.
En este contexto advirtió que se necesita un mecanismo similar a la quiebra de las empresas, tal cual existe en muchas naciones, a través del cual un mediador o el Juez analicen la situación del deudor, reúnan a sus acreedores y contribuyan a consensuar un plan razonable de pagos, en lugar de seguir adelante con juicios ejecutivos sucesivos”.
Pero los políticos siempre hablan y hablan y nunca hacen nada, puesto que ellos utilizan la política para recibir sueldos que de otro modo no podrían obtener en el mundo privado. Por tanto, dejando a nuestros “próceres” de lado, he aquí una idea de cómo la ciudadanía chilena pueda doblegar y generar la quiebra del Sistema Financiero Nacional, afectando severamente el funcionamiento de nuestra economía. Si el mecanismo que aquí es presentado se aplicase al resto del Mundo, los ciudadanos podríamos acelerar la Crisis Financiera.
II.- EJERCICIO FINANCIERO
Para ejemplificar, con datos concretos, cómo operan los bancos y de dónde obtienen parte de sus siempre suculentas utilidades, pasemos a revisar cómo funcionan las deudas contraídas mediante el crédito, y cómo se utilizan los pagarés.
Cada vez que usted solicita un crédito, y éste es aprobado por un banco, se le exige a usted firmar un pagaré por el total del crédito que solicitó. Por tanto, aún cuando usted deba con los años tan sólo una o dos cuotas del crédito, en el sistema aparecerá que usted todavía posee la deuda total respaldada por el pagaré. En caso que usted no pague, el banco no pierde, porque tiene un seguro que le bonifica la cantidad que el deudor no canceló. Pero si usted cancela, el banco tiene la obligación de entregarle físicamente el pagaré, acompañando una nota por escrito que el documento fue debidamente retirado por usted. Sin embargo, en la práctica absolutamente nadie, salvo unos pocos, solicita la devolución del pagaré puesto que se contentan con un documento que el banco le entrega, en donde se especifica que el cliente ya no posee deuda alguna con dicha institución. Pero veamos algunas cifras.
Entre el mes de abril de 2004 y marzo de 2008, el total de deudores ha ascendido de 552.471 chilenos a 748.795, con una deuda total de 42.502.569.000.000 de pesos, que en dólares se puede expresar como US$ 63.833.965.130, es decir, casi sesenticuatro mil millones de dólares.
Ahora bien, de acuerdo a documentos que pueden ser extraídos de la SBIF, un total cercano a los doce millones y medio de chilenos ha pedido alguna vez un crédito de consumo en algún banco o institución financiera.
Vamos a suponer el siguiente ejercicio. Imaginaremos que entre enero del año 1992 y diciembre de 2002, trece millones de habitantes solicitaron al menos un solo crédito de consumo por un monto de cuatro millones de pesos. Supondremos, además, que todos ellos cancelaron sus créditos en un plazo de cinco años (60 cuotas), y que tan sólo un 10% solicitaron la devolución de su pagaré bancario, quedando en poder de los Bancos e Instituciones Financieras los documentos restantes, los cuales siguen hasta la fecha transándose en el Mercado. Según esto, un total de 11.700.000 pagarés circulan por el Mercado Financiero, por un total de US$ 70.288.211.710 de dólares americanos.
Para objeto de sólo ejemplificar, supondremos que los 11.700.000 chilenos cancelaron sus respectivas deudas al final de los siguientes años (sin considerar el año 1998), y tal como lo indica la siguiente tabla:
Grupo 1: Dic. 1997= 2.340.000 de ex deudores
Grupo 2: Dic. 1999= 2.340.000 de ex deudores
Grupo 3: Dic. 2000 = 2.340.000 de ex deudores
Grupo 4: Dic. 2001 = 2.340.000 de ex deudores
Grupo 5: Dic. 2002 =2.340.000 de ex deudores
Esto significa que aquellos que cancelaron sus créditos a fines de diciembre de 2002, el banco ha seguido operando con sus pagarés por 72 meses, mientras que las instituciones financieras han operado con los documentos bancarios del Grupo 1 por once años, es decir, por 132 meses adicionales, sin dar participación ni utilidades al titular de dicho pagaré.
III.- ANALISIS Y CONCLUSIONES
En base a este ejercicio, y considerando un valor para el dólar de $665.83 pesos, podríamos realizar los siguientes análisis contenidos en las siguientes conclusiones:
1.- Si todas las personas que cancelaron su deuda, es decir, los más de once millones de chilenos exigieran a los bancos respectivos la devolución de sus pagarés, los bancos se quedarían sin respaldo en la suma de más de setenta mil millones de dólares.
2.- Como los pagarés siguen transándose en el Mercado Financiero, es lícito que cada antiguo deudor solicitase una compensación económica a cada Banco o Entidad Financiera, debido a que dichas instituciones han seguido operando con tal documento bancario sin autorización del que ha firmado. Por ello, si consideráramos tal sólo un 1.5% de interés compuesto mensual, que el titular le cobrase al banco, cada grupo debería solicitar a su Banco o Institución Financiera los siguientes montos totales, por concepto de intereses (descontando el capital de los cuatro millones de pesos):
Grupo 1 (132 meses): $24.548.124 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 2 (108 meses): $15.970.666 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 3 ( 96 meses): $12.703.214 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 4 ( 84 meses): $ 9.970.358 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 5 ( 72 meses): $ 7.684.632 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Esto implica que a valor de hoy por cada Grupo, los Bancos e Instituciones Financieras deberían cancelar sólo por concepto de intereses al titular del pagaré, la siguiente suma en dólares:
Grupo 1: US$ 86.272.186.830
Grupo 2: US$ 56.127.477.640
Grupo 3: US$ 44.644.309.750
Grupo 4: US$ 35.039.931.690
Grupo 5: US$ 27.006.952.040
Suma Total: US$ 249.090.858.000
3.- El ejercicio pueril que hemos hecho no revela la magnitud de los dineros que, respaldados con nuestros pagarés, realizan los bancos. Todos habremos pedido más de un crédito entre 1992 y el año 2002, sin considerar los pagarés por hipotecas, los pagarés por los autos que los chilenos hemos comprado, y que una vez cancelada la deuda, las diversas entidad no nos devuelven nuestros documentos. En mi caso, desde hace varios años que vengo exigiendo la devolución de al menos dos pagarés al BCI, los cuales hasta la fecha no han sido devueltos. Mucha gente que ha cerrado sus cuentas o que se ha retirado de un banco se ha encontrado con la sorpresa de haber caído en Dicom por un solo día. Y cuando va a reclamar le dicen por todo que fue un “error del sistema”. Lo que no le dicen es que aquel pagaré que no retiró en 1993, siguió transándose en el Sistema Financiero, y que al ser cobrado, “rebotó” y se hizo efectivo en contra del titular. Pero como el banco sabe que éste ya ha sido cancelado muchos años atrás, procede a rescatarlo y cancela los gastos de eliminar a la persona de Dicom. Por tanto, estimado lector, pregúntese usted cuántos miles de millones trabajan los bancos con nuestros documentos, sin darnos nada a cambio.
4.- Los primeros dos puntos implican que si los 11.700.000 chilenos, que cancelaron sus respectivas deudas bancarias, solicitasen la entrega de sus respectivos pagarés más los intereses por trabajar dichos estos documentos sin autorización del titular, y suponiendo sólo una tasa de interés compuesta mensual de tan sólo el 1.5%, las entidades financieras deberían desembolsar al diciembre de 2008 la enorme cantidad de US$ 319.379.069.700.
5.- De negarse los Bancos y las Instituciones Financieras a acceder a la devolución del pagaré más los intereses, el antiguo deudor y hoy acreedor de los bancos, puede entablar una Demanda Conjunta o Individual para exigir no sólo ambos pagos, sino una compensación económica, en multas e intereses, a las mismas tasas de interés que las Empresas de Cobranzas presionan a los morosos del Sistema Financiero Nacional. Por tanto, si cada nuevo chileno acreedor de los bancos entablase una Demanda Colectiva en contra de las respectivas instituciones, los bancos terminarían por quebrar y cerrar para siempre sus puertas.
6.- En la Demanda Colectiva que los hoy acreedores pueden presentar ante los tribunales respectivos, y no queriendo acceder los Bancos a la solicitud de devolución del pagaré más los intereses, cada ex deudor puede aplicar entonces el máximo de la tasa de interés que la Ley Chilena permite. Si consideramos sólo un tasa de interés compuesto, por concepto de multa y por mora, de apenas 3.2% mensual, cada uno de los grupos anteriores debería recibir la suma de:
Grupo 1 (132 meses): $251.729.031 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 2 (108 meses): $116.079.065 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 3 ( 96 meses): $ 78.283.154 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 4 ( 84 meses): $ 52.383.829 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Grupo 5 ( 72 meses): $ 34.636.537 pesos multiplicado por 2.340.000 clientes
Transformado todo lo anterior en dólares, y sin tomar en cuenta los meses adicionales al mes de diciembre de 2008, que los bancos se puedan demorar por concepto de las acciones judiciales y por concepto de pagos por costas a favor del ex deudor, por las demandas interpuestas, los Bancos e Instituciones Financieras deberían cancelar la suma siguiente:
Grupo 1: US$ 884.679.171.200
Grupo 2: US$ 407.949.494.800
Grupo 3: US$ 275.119.145.100
Grupo 4: US$ 184.098.283.100
Grupo 5: US$ 121.727.012.300
Suma Total: US$ 1.873.573.107.000
En otras palabras, luego de una demanda colectiva, y sumando los intereses, más las multas, las costas y la entrega de los pagarés físicos a cada uno de los titulares, toda la Banca Nacional tendría un brusca pérdida de más de DOS BILLONES DE DOLARES.
¿Estarán hoy dispuestos los chilenos a hacer sentir su poder ante los bancos? Porque después de todo, les podemos decir a estas instituciones: “Amigo, esto no es nada personal. Estos son estrictamente Negocios”.

<< Home