Sunday, January 15, 2012

EMPRESARIOS CHILENOS POBRES: ¡POBRES EMPRESARIOS!



Hace años atrás se comentaba en ciertos medios especializados, a los que tuve acceso, que los llamados “Grandes Empresarios Chilenos” no tenían a su haber más que entre el 3 y el 5 porciento de toda la “fortuna” que ellos decían poseer.

Analicemos sólo a cuatro “Grandes Empresarios” y calculemos el dinero que realmente poseen para su grupo. En las revistas nacionales e internacionales –en las cuales los mismos empresarios pagan por dichos reportajes- conglomerados como Luksic, Paulmann, Matte, Angelini y Piñera figuran con los siguientes capitales propios:

Grupo Luksic: US$ 19.200 millones
Hosrt Paulmann: US$ 10.500 millones.
Grupo Matte: US$ 10.400 millones
Grupo Angelini: US$ 6.000 millones
Sebastián Piñera: US$ 2.000 millones

Más, hoy sabemos que dicho dinero no les pertenece –en verdad- a dichos grupos chilenos, sino que actúan como tenedores o “custodios” de capitales cuyos dueños están en otros países. Así que, asombrado lector, los Luksic, Angelini y toda esos “faranduleros disfrazados de empresarios” no hacen otra cosa que cobrar un pequeño o “mísero” porcentaje (entre un 3 y 5 %) por administrar los capitales de los amos y dueños de este capital; estos últimos los verdaderos dueños donde caben los grandes Empresarios Internacionales en Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, etc. Por ello, siendo nosotros generosos con nuestros coterráneos, pensando que ellos –como grupo de personas- “se llevan” el 5% de todo el capital que dicen tener, la fortuna de los empresarios antes nombrados disminuiría los siguientes montos:

Grupo Luksic: US$ 960 millones
Horst Paulmann: US$ 525 millones
Grupo Matte: US$ 520 millones
Grupo Angelini: US$ 300 millones
Sebastián Piñera: US$ 100 millones



Ahora bien, de dicho monto real que les pertenece, debemos esperar que entre el 80 y 90% es de propiedad de los otros socios del grupo (que en algunos debe repartirse entre más de cincuenta personas), o está invertido en bienes raíces para su Holding y para su uso personal, carteras de negocios, provisiones para su vejez, para sus familiares directos, pagos de seguros, etc., de modo tal que de todo el gran capital que ante las revistas dicen ellos tener, el dinero “contante y sonante” (aproximadamente un 10%) con el que disponen ascendería a las cifras siguientes:

Familia Luksic: US$ 96 millones
Horst Paulmann: US$ 52,5 millones
Familia Matte: US$ 52 millones
Familia Angelini: US$ 30 millones
Sebastián Piñera: US$ 10 millones

En otras palabras, podemos observar que aquellos presuntos grandes empresarios no son más que “simples personitas” de aquellas que todos los días nos podemos topar en las calles de las naciones Europeas, en el metro, en los aviones comerciales, etc. Tal como hace años atrás dijese una vez Joaquín Lavín Infante – en una de aquellas tantas reuniones desayuno a las que fui yo invitado al Centro de Estudios Públicos- a propósito de empresarios: “los empresarios chilenos no les gusta viajar a Europa porque se dan cuenta que no son más del montón, entre los miles de ciudadanos europeos que tienen pequeñas fortunitas similares”; frase que en absoluto gustó a lo más granado de entre los empresarios y representantes de los empresarios presentes.

¿Por qué razón entonces la gente no nota que nuestros empresarios son, en verdad, pobres al lado de cualquier ciudadano europeo o modesto empresario norteamericano?

La razón es la siguiente: tres ó cinco buenos departamentos, en un sector acomodado no pasan del millón de dólares; a ello agreguémosle otros bienes raíces personales por otros dos millones de dólares, un auto elegante pero sobrio no superará los US$ 0.3 millones, etc. Todo esto le parecerá mucho a un ciudadano chileno que día a día lucha por salir adelante, pero es una cifra normal y hasta merecida para cualquier ciudadano europeo que ahorró durante su vida en base a un negocio personal pero próspero, y sabe que puede acceder a los cinco millones de dólares y adquirir lo que un empresario chileno posee. En efecto, un chileno que actualmente ha trabajado en puestos gerenciales o en corredoras de bolsa podría fácilmente acceder sin mayores problemas a aquellos bienes, que por décadas les ha costado adquirir a los denominados “empresarios de elite chilenos”.

Y es precisamente aquí donde nace el “terror” de los antiguos empresarios: que un ejecutivo joven y emprendedor sea observado y beneficiado por los extranjeros, verdaderos dueños del capital, y llevado a la elite de los empresarios, reemplazando a los viejos y lánguidos “empresaritos chilenos” por innovadores y reales hombres de negocio.

Es por esta razón que –se dice en ciertos sectores internacionales- que los actuales empresarios chilenos han defendido y defienden a ultranza su permanencia dentro del “círculo del juego”, teniendo muchos hijos y casando sus hijas e hijos entre las familias de dichos empresarios, no sea que venga alguien más dotado, más inteligente y mejor preparado en los zigzagueantes senderos de los negocios, y les quite lo que por décadas les ha costado.

Si alguien cree que exagero, entonces explíqueme: ¿Por qué hasta la fecha el Grupo Luksic no ha pagado los míseros US$ 4 millones que le debe a todos los chilenos (a través de CORFO por la compra de acciones de MADECO S.A.) y se niegan, tanto CORFO como QUIÑENCO, a mostrar los Libros Mayor y restante contabilidad respectiva, entre los años 1978 y 1990?